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“El emprendimiento corporativo es el motor para el desarrollo de nuevas oportunidades de negocios basadas en innovación y permite que la empresa nunca llegue a su etapa de declive, aunque suele ser característico que el espíritu emprendedor se disipe en las empresas a través del ciclo de vida de estas”

Dinámica competitiva actual

En 1928, antes de la Gran Depresión, un par de hermanos fundan una empresa en Estados Unidos. Esa misma empresa lanza dos años más tarde su primera tecnología innovadora: una radio para auto que logra eliminar la interferencia. Ambos hermanos crean una cultura enfocada hacia la toma de riesgos y al entrenamiento y desarrollo de sus empleados, donde estos podían inventar, fallar, aprender e inventar nuevamente.
En los siguientes años esta empresa desarrolla muchos productos novedosos para la industria de la electrónica de consumo, aunque sus mejores innovaciones se dan en el campo del desarrollo de productos electrónicos para empresas, principalmente en las áreas de la seguridad y la defensa.

De 1959 a 1990 la empresa pasa de facturar $290 millones de dólares a $11 billones, convirtiéndose en una de las cincuenta empresas más grandes en Estados Unidos. Para 1994, gracias a las ventas en telefonía celular, la empresa alcanza ventas por $22 billones de dólares y para 1998 llega a una capitalización de mercado de alrededor de $90 billones. Sin embargo, a principios de 2014 aparece en escena la empresa Lenovo y acuerda adquirirla por debajo de los $3 billones de dólares…

… ¿Qué sucedió entonces con aquella empresa que alguna vez se encontraba en los límites del cielo? ¿Por qué perdió treinta veces su valor de mercado?

En resumen podemos decir que la empresa tuvo una serie de malas decisiones: por un lado un alto enfoque en la optimización de sus procesos de producción a través de los sistemas de calidad y el consiguiente descuido en el crecimiento y lanzamiento de productos innovadores. Adicionalmente la innovación solo era entendida por unas áreas de la empresa mientras otras áreas seguían produciendo sistemas analógicos — cuando principalmente los nuevos competidores ya estaban ofreciendo sistemas digitales—. Todo esto permitió que nuevos competidores, principalmente de Asia, incursionaran en el mercado y ganaran posiciones importantes. Algunos negocios desarrollados fueron poco estructurados y acontecimientos como la caída de las empresas .com complicó aún más las cosas. Cuando la empresa quiso reaccionar…, ya era tarde.

¡La empresa en cuestión se llama Motorola!

Como podemos observar, la empresa obviamente perdió el rumbo del juego al no tener una cultura de innovación integrada a través de toda la organización, olvidó mantener una estrategia que integrara un enfoque de mercado con el desarrollo de productos y modelos de negocio innovadores y adicionalmente permitió que se perdiera la comunicación entre las áreas por lo que se crearon silos de poder en la toma de decisiones. Todo esto propició una pérdida de enfoque de innovación.

La incertidumbre actual de los mercados ha traído grandes cambios en la manera como se mueven y compiten las empresas hoy en día, comparado con lo que ocurría hace veinte, treinta o cincuenta años. Hemos sido testigos de casos como este alrededor del mundo y de empresas que han desaparecido o se han disminuido hasta casi perderse o verse en serias dificultades cuando durante muchos años eran probablemente iconos de fortaleza, crecimiento, poder y gozaban de un liderazgo en su país, región o incluso en el mundo entero.

¿Cuáles factores potencian este tipo de eventos? Existen varios, entre ellos la introducción de nuevas tecnologías, la globalización, la apertura de mercados y la era digital, que permiten la entrada de nuevos jugadores en las diferentes arenas de competencia empresarial, incluyendo aquí pequeñas empresas que se atreven a desafiar a los grandes corporativos y compiten en espacios que antes no eran pensados como probables. Como consecuencia, los cambios tecnológicos y de mercado ocurren más rápido de lo que esperamos, con ello constatamos la frase: la única constante es el cambio. El entorno de negocios cambia rápidamente y modifica al mismo tiempo las estructuras empresariales y las reglas de competencia haciendo que todo esto sea parte de la vida cotidiana de la mayoría de las organizaciones.

Si bien la creciente población, la globalización y la apertura de fronteras, entre otras cosas, brindan grandes oportunidades a las empresas ya que generan demanda por productos y servicios, al mismo tiempo hacen que la competencia aumente. Para lograr mantenerse en la competencia y captar la demanda de los clientes, muchas empresas deciden agregar cada vez más características y atributos a sus productos, logrando así una mayor calidad. No obstante, en ocasiones esto no es suficiente por lo que también deben reducir sus precios. Para muchas de estas empresas, la respuesta interna a esta dinámica del entorno externo, y debido a la incapacidad de responder de otra manera, se ha caracterizado por la reducción laboral y de su fuerza de trabajo y por recortes en sus presupuestos lo que lleva a una baja en la moral y en el estado de ánimo de los trabajadores que permanecen en la compañía. Ello significa que las empresas piensan en términos de costos y en lograr una mayor eficiencia de sus operaciones, aunque esta no sea una solución permanente ni que pueda sostenerse en el largo plazo. En realidad, el reto que tiene una empresa para ser sostenible en el largo plazo es conseguir una ventaja competitiva. Para ello necesita diferenciarse e implementar procesos que le permitan innovar de manera constante en cualquiera de los ámbitos que impliquen ya sea el desarrollo de un modelo de negocio, procesos, productos, servicios y en su cadena de valor. A su vez esto lleva a desarrollar otras capacidades y competencias para poder dar respuesta a los ambientes hipercompetitivos de hoy en día como la adaptabilidad, la flexibilidad, la velocidad, la perseverancia y la innovación.

Para poder responder de mejor manera a la dinámica de los consumidores y a las condiciones de competencia, las empresas deben ser capaces de llevar productos novedosos al mercado —que incorporen en muchos casos nuevas tecnologías—, identificar mercados emergentes dónde poder anticiparse a la competencia o buscar espacios donde no exista competencia.

Sin embargo, la mayoría de las empresas medianas y grandes a medida que se desarrollan, crecen y alcanzan una cierta madurez, crean políticas y procesos que tienden a volver más rígida a la corporación y cada vez menos atrevida y arriesgada alejándose así del espíritu emprendedor que alguna vez las caracterizó. Ello no significa que la creación de estos procesos y políticas sean inadecuados o dañinos, por el contrario estos ayudan a dar estabilidad a la empresa, visualizar los riesgos y afrontarlos de manera que intenten garantizar la permanencia de la compañía. No obstante, toda la organización se mueve hacia ese propósito y se disminuyen cada vez más las capacidades, habilidades e incluso los deseos y la pasión por innovar y emprender nuevos negocios que permitan buscar otras posibilidades de crecimiento, ya que ello implica asumir riesgos.

Para reflexionar

  • ¿Considera que su empresa debe fluir a través de cada una de las fases de crecimiento? o ¿qué pasaría si su empresa fuera capaz de desarrollar constantemente nuevos productos y lanzarlos de manera exitosa al mercado?
  • ¿Se ha preguntado si existen nuevas formas de negocio o nuevas tecnologías que pudieran sustituir lo que su empresa hace y revolucionar la industria donde están posicionados? ¿Y se ha cuestionado si su empresa o su competencia son capaces de llevarlo a cabo o pudiera aparecer algún nuevo competidor del cual aún nadie se ha percatado?

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